Un investigador de la Universidad de Málaga desarrolla una metodología para mejorar la predicción de las inundaciones en el litoral mediterráneo

23/09/2015

La propuesta metodológica se presentó el pasado viernes en la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Málaga, y contó con la presencia de algunos de los principales expertos nacionales en riesgos naturales

Antonio Gallegos Reina, investigador del Departamento de Geografía de la Universidad de Málaga, ha presentado una metodología para mejorar la predicción de las inundaciones en el litoral mediterráneo.

El trabajo, desarrollado durante cinco años, y que le ha valido la obtención del grado de doctor ‘cum laude’, se apoya en los últimos avances tecnológicos de análisis territorial, en cambios conceptuales y en las novedades normativas que se han producido en Europa en los últimos años.

La metodología permite dar una salida práctica a los últimos avances científicos, y podría ahorrar buena parte del presupuesto que ayuntamientos, diputaciones y comunidades autónomas deben destinar a la reparación de daños o a la ejecución de obras preventivas de ingeniería.

Con la metodología propuesta, por ejemplo, se podrían haber previsto las inundaciones del Rincón de la Victoria de marzo de 2004. En aquella ocasión ningún estudio predecía que cuencas tan pequeñas pudieran llegar a provocar tales daños y tal desastre económico.

Además, en una fase previa, el trabajo realiza un profundo análisis de las razones que generan la problemática de las inundaciones y otros riesgos naturales en las áreas periurbanas del litoral mediterráneo.

Básicamente, la nueva técnica de cálculo se fundamenta en la incorporación de los residuos sólidos al flujo de inundación, que es una de las características principales de las inundaciones en nuestra región. También tiene en cuenta otros peligros asociados, como los deslizamientos de laderas o el arrastre de restos vegetales.

Según Gallegos, la idea es “estudiar las inundaciones no como un hecho sectorial aislado, sino como un proceso territorial en el que influyen otros peligros asociados y condicionantes”. De otro lado, el autor asegura que se hace imprescindible incorporar las nuevas exigencias de la ley andaluza de aguas y de la ley estatal de evaluación y gestión del riesgo de inundación mediante propuestas concretas, que permitan una aplicación real de los cambios normativos. Entre estas exigencias están por ejemplo la necesidad de tener en cuenta las zonas con alto contenido de sedimentos transportados y flujos de derrubio, o las instalaciones potencialmente contaminantes. Tales aspectos no son tenidos en cuenta en la actualidad.

Su experiencia con las inundaciones suma ya una decena de años, habiéndose iniciado como consultor, realizando estudios de riesgos naturales para los Planes Generales de Ordenación Urbanística de la provincia y para planes parciales. Posteriormente se ha incorporado como experto en diversos proyectos de investigación de la Junta de Andalucía.

Recientemente ha colaborado también en temas de inundación con la Universidad Nacional Autónoma de México, una de las principales universidades de América.

Patrones territoriales y urbanísticos agresivos.

En los últimos decenios, al amparo del mal nombrado “desarrollismo” económico, y de manera muy relevante en el litoral mediterráneo, se ha incrementado la aparición de patrones territoriales y urbanísticos agresivos, lo que ha supuesto un crecimiento de los riesgos inducidos que llaman a la urgente toma de medidas desde la prevención y la ordenación territorial. Algunas de las características principales asociadas a estos patrones son la invasión y estrechamiento de cauces, los encauzamientos artificiales, la creación de numerosas obras transversales de paso, la eliminación de la vegetación de ribera o la impermeabilización del suelo.

Las inundaciones, un fenómeno recurrente en el litoral mediterráneo.

Las avenidas e inundaciones son un fenómeno muy recurrente en el litoral mediterráneo, provocando con cierta periodicidad pérdida de vidas humanas e importantes daños, lo que entra en directa colisión con el producto turístico y residencial en el que se ha convertido la región desde hace algunas décadas. Estos eventos a veces tienen consecuencias catastróficas, como las acaecidas a principios del siglo XX en la ciudad de Málaga y, sobre todo, las trágicas riadas de octubre de 1973 en la costa granadina, levante almeriense y sur murciano, que dejaron un total de 300 muertos (de los que más de 40 lo fueron en la localidad de La Rábita, junto a la desembocadura de la rambla de Albuñol) y daños materiales incalculables. En los últimos 20 años la frecuencia de estos eventos parece haber aumentado, en especial en la franja litoral, siendo destacables las inundaciones que afectaron a diversos municipios del Bajo Guadalhorce en 1989 y posteriormente en el lluvioso periodo comprendido entre diciembre de 1995 y febrero de 1998, así como las ya citadas de Rincón de la Victoria de abril de 2004 y Almuñécar en septiembre de 2007.

Finalmente, a finales de septiembre de 2012 violentas lluvias, que llegaron a acumular localmente hasta más de 200 mm en pocas horas, provocaron desastrosas riadas en el valle del Guadalhorce y en el levante almeriense, dejando seis víctimas mortales (3 en Málaga y 3 en Almería) y cuantiosos daños materiales en viviendas, infraestructuras viarias e hidráulicas, así como en la agricultura y la ganadería de ambas provincias. Y hace apenas dos semanas, se volvieron a repetir escenas trágicas de inundaciones, con 4 víctimas mortales en la rambla de Albuñol.